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China continúa haciendo avances significativos en el campo de los cohetes reutilizables, un sector donde la competencia es feroz. Aunque los desafíos son numerosos, el año 2026 se presenta prometedor para el Imperio del Medio, que busca recuperar su retraso tecnológico frente a los Estados Unidos.
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El 23 de diciembre, la Sociedad de Ciencias y Tecnologías Aeroespaciales de China (CASC) lanzó por primera vez un cohete Long March 12A desde el puerto espacial de Jiuquan. El lanzador, que mide 70 metros de altura, tenía como misión alcanzar la órbita e intentar un retorno controlado a la Tierra con su primera etapa. Aunque la puesta en órbita fue un éxito, la recuperación del propulsor no alcanzó su objetivo inicial.
El propulsor aterrizó a aproximadamente dos kilómetros de la zona prevista, fallando en estabilizarse en la plataforma de aterrizaje. Sin embargo, este evento representa un avance notable en el dominio de las tecnologías requeridas para los cohetes reutilizables.
SpaceX estableció un precedente en 2015 con su Falcon 9, reduciendo considerablemente los costos de los lanzamientos espaciales y aumentando su frecuencia. China, consciente de la ventaja competitiva que esto representa, se esfuerza por cerrar esta brecha.
Martin Sippel, del centro nacional de investigación aeronáutica y espacial de Alemania, destaca la importancia de los avances realizados por China, señalando que la etapa del cohete pudo regresar intacta a velocidades supersónicas bajas, una señal de progreso tangible.
En 2025, China realizó 88 lanzamientos orbitales, una cifra impresionante que demuestra la dinámica actual de su programa espacial. La ausencia de cohetes reutilizables no ha frenado este ritmo, pero la adopción de esta tecnología podría transformar el panorama espacial chino.
Paralelamente a la CASC, varias empresas chinas trabajan en sus propios modelos de cohetes reutilizables, algunas incluso aspiran a crear su versión del Starship de SpaceX.
El programa espacial chino nació en los años 1950 con el apoyo de la Unión Soviética. Desde entonces, China ha desarrollado sus capacidades de manera autónoma, lanzando su primer satélite, Dong Fang Hong 1, en 1970. La Agencia Espacial China ha llevado a cabo desde entonces varias misiones notables, incluyendo el programa Shenzhou, que ha permitido enviar astronautas chinos al espacio, y la misión Chang’e, destinada a explorar la Luna.
Con la llegada de los cohetes reutilizables, China espera reducir los costos de sus misiones espaciales y aumentar su frecuencia, uniéndose así a los líderes del sector a nivel mundial.